Ocho días después de mi anterior comentario, y sin que se haya producido ningún otro desde entonces en este blog, reitero mi total oposición a la candidatura de Segovia a capital europea de la cultura. A la candidatura de Segovia y a la de cualquier otra ciudad española en la que se tolere más o menos veladamente el botellón y cualquier otra forma de apropiación del espacio público generadora de ruidos, suciedad y todo tipo de incomodidades y trastornos a los ciudadanos. La misma vecina de la calle San Nicolás, más cansada del botellón aún que la semana pasada.